La fibra alimentaria es aquella parte comestible “no digerible” de los alimentos vegetales que resiste la digestión y la absorción por parte del intestino delgado (ya que carecemos de enzimas digestivas necesarias para ello) y que no es digerida ni asimilada por nuestro organismo.

 

Al no ser digerida y no aportar energía no es considerada un nutriente, pero eso no quita que sea un componente importante de nuestra alimentación.

Es una realidad que la cantidad de fibra alimentaria introducida en la dieta tipo de los argentinos es deficitaria y dista mucho del requerimiento nutricional adecuado. Esto se debe a que los alimentos, fuente fibras, no se incorporan en las cantidades adecuadas diariamente. El requerimiento diario adecuado que debiéramos introducir jóvenes y adultos sanos es de 40 gramos.

Debido a las virtudes de la fibra, las políticas de salud de muchos países coinciden en fomentar su consumo ya que es esencial para prevenir ciertas enfermedades y para gozar de una buena salud.

Hasta no hace mucho tiempo solo era apreciaba por facilitar la deposición de heces más blandas facilitando su paso por el intestino. Pero nuevas investigaciones dejaron en evidencia lo positivo para la salud de su adecuado consumo, por ejemplo:

-Previene constipación, cáncer de colon y diverticulosis.
-Disminuye de los niveles sanguíneos de colesterol.
-Previene enfermedades cardiovasculares.
-Reduce los niveles de Glucemia.
-Disminuye densidad energética de la dieta.
-Aumenta la Saciedad.

Solo las personas que padecen de enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o inflamación del intestino y que las que han sido sometidas a ciertos tipos de cirugía, como una ileostomía o una colostomía, son las que deberían tener indicación medica precisa de la incorporación prudente de fibra.

La ingesta de exageradas cantidades de fibra ( más de 50 gr diarios) que utilizan ciertas personas ansiosas por bajar de peso justificando su accionar con que la fibra provoca arrastre de grasa por materia fecal, no aporta tales beneficios y en cambio puede producir sensación de plenitud , meteorismo ( aumento de gases intestinales) y problemas en la absorción de vitaminas y minerales.

 

¿Cómo incorporar suficiente fibra?

-Agregar legumbres dos o tres días a la semana.
-Comer verduras con frecuencia.
-Sustituir alguna ración de pan, pasta o arroz blancos a la semana por otros integrales, o incorporar cereales integrales en el desayuno.
-Hacer de la fruta el postre habitual, o utilizarla como colación sin pelar y bien lavada.
-No colar los jugos, para que conserven la fibra de la pulpa.

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